El demérito de ser campeón.


                      Nacional es campeón uruguayo. Es campeón uruguayo porque hizo 3 goles y el rival hizo 2 siendo claramente superior en la gran mayoría del tiempo de juego. Esto es claro como el agua para cualquier ser racional que haya visto 4 o 5 partidos de fútbol en su vida.

                 El querer desmerecer esto queda solo relegado para mentes pequeñas. La excusa que usan muchos según la cual perdieron por esos inadaptados que tiraban butacas a diestra y siniestra da cuenta de que vieron otro partido, y no el que se jugó en el Centenario la fría tarde del Domingo, y que les preocupa una excusa más que la dignidad de aceptar que perdieron siendo claramente superados.

                Pero más allá de eso, el hincha que se excusa en estos desagradables incidentes diciendo que perdieron a causa de los mismos, les está dando la razón a los monitos de la tribuna, porque el objetivo de ellos es ese mismo, ni más ni menos, que hoy se hable más de ellos que del justo campeonato que ganó Nacional, empañando así un logro deportivo que debe ser festejado como se merece.

                Los violentos deben desaparecer, así como los dinosaurios lo hicieron sin saber adaptarse al ambiente, porque el violento esta fuera de lugar, no el resto de la sociedad que mira asombrada como un puñado de seres no pensantes quiere hacer daño a un semejante a como de lugar. Hay que erradicar la violencia, no del fútbol sino de la sociedad toda y las palabras no lo van a hacer, los “hashtags” en las redes sociales, las camisetas con inscripciones y las pancartas no lo van a hacer, hay medidas que se tienen que tomar y responsables que tienen la obligación de ejercer responsabilidad.

                Esta sociedad caracterizada por el ayudar al prójimo cuando lo necesita, por ser un pueblo trabajador y metedor, lo cual se refleja en nuestro deporte (dentro de la cancha) es vista como violenta o inadaptada por estos seres salidos del inframundo. Por el resultado de un partido de fútbol nadie se muere, ni se enferma de forma terminal (ni siquiera contrae una gripe por haber perdido un partido) Te calentás si perdés y molestas al rival si ganas porque eso es el folclore del fútbol. “Joder” al rival y aguantar que nos jodan sanamente. Debemos tener dignidad y valores por encima del resultado deportivo, porque es ahí donde se demuestra que tenemos los principios y valores que están instaurados en nosotros bien ahí adentro, debajo de la tierra y alimentando nuestras raíces gota a gota por años. Porque es fácil ser digno cuando se gana, pero es de hombre serlo cuando se pierde. Y quiero aclarar que hay muchos hinchas que sí lo son y saben reconocer que perdieron bien más allá de los hechos del final del clásico.

                Las declaraciones del Director Técnico de Peñarol en las cuales confirma que quedan 7 minutos por jugar y por eso no da el partido por perdido junto con un tuit de la cuenta de @prensaCAP, minutos luego de terminado el encuentro, en el cual confirmaba que los jugadores iban a entrenar el martes para jugar esos 7 minutos, son una tonelada de arena más arriba del médano de la violencia. Me recordó a cuando los jugadores de Boca, luego de que los de River fueran expuestos al gas pimienta, se formaran en el campo de juego, con la intención de seguir el partido como si no hubiera pasado nada, hecho coronado más tarde con la imagen de los mismos jugadores (encabezados por Orión) aplaudiendo a los hinchas antes de retirarse, en clara señal de aprobación al bochorno que se vivió.

                Si esos 7 minutos decidieran jugarse, sería estrechar la mano de quienes decidieron arrancar asientos para volar cabezas, y así ganaría la violencia, porque nosotros, los no violentos les estaríamos dando la razón. Algún hincha del cuadro contrario podrá decir que tenemos miedo de jugar ese pico porque claro, ellos tienen todo para ganar y nada para perder. A ellos les digo: sí, tengo miedo. Tengo mucho miedo de tener que vivir gobernados por las leyes de los idiotas incansables e hinchas de romper cabezas y no del fútbol, y que ellos, mediante estas acciones, tomen las decisiones que marquen nuestro presente futbolístico y de toda la sociedad. Tengo miedo de que se termine la gente con respeto al prójimo y dignidad que pueda estrecharte la mano y felicitarte por la victoria sin pensar que te van a matar a balazos en una esquina por el simple hecho de llevar puesta la remera de un cuadro de fútbol. No queremos más violentos, y quienes no lo somos, no nos dejemos violentar y que nos muevan el cimiento de nuestros valores.

                Nacional es campeón uruguayo porque fue, en los 113 minutos jugados, netamente superior en todo aspecto a su eterno rival. Quien no sepa ver esto que se pare, tome el asiento donde está sentado y lo arroje a la cabeza de la primera persona que se le cruce.




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