Quince meses





Los primeros sonidos sin ningún sentido tenían todo el sentido para mí. Para nosotros, tus papás.

Quedate así.

El llanto más hermoso que jamás pensé escuchar, tus muecas y tus ojitos mirándolo todo apenas cambiado tu primer pañal.

Quedate así.

Las arrugas en los dedos, como un viejito recién nacido y tus
ojos bien abiertos absorbiendo el mundo. 

Quedate así.

Tus sonrisas sin entender nada de apoco se fueron transformando en risas concienzudas y selectivas. Risas de un pequeño ser humano, sonrisas cómplices de compinche y mejor amigo del mundo.

Quedate así.

Los pañales cada vez más grandes, acompañando el tamaño de tus muslitos y tu pequeña cintura.

Quedate así.

El pelo cada vez más largo hasta casi tapar tus ojos, tus manos descubridoras queriéndolo alcanzar todo, la luna y el mundo. 

Quedate así.

El sonido aquél formó palabras, las más importantes del mundo fueron tus primeras “mamá” , “papá” y “agua”, ¿qué mas podrías necesitar? Tu sonrisa y tu imitación de tos cada vez que alguien tose. 

Quedate así.

El gatear interminable por todos los rincones, buscando atragantarte de nuevas experiencias, limó de a poco los tumbos para llegar a estar de pie, decidido a todo sin freno posible. 

Quedate así. 

Un pie, otro pie, y el acto más difícil de todos logrado como quien salva el mundo y sigue con su vida, como si nada. Caminás ahora tu camino, ya no agarrado de nuestras manos, regalando sonrisas y tirando “muas” a todo quien se cruce. 

Quedate así.

Viviendo la vertiginosidad de ser papás y que cada segundo sea más mágico que el anterior, tengo la nostalgia del hoy, el miedo consciente de saber que voy a extrañar mañana cada una de estas pequeñas enormes acciones que lo cambian todo, a cada segundo y cada vez. Es por eso que mientras espero con ansias y felicidad el próximo paso,la próxima pequeña demostración que siga cambiando nuestras vidas para siempre, quiero presentar una queja a quien debía avisarnos que la rapidez del tiempo se triplica cuando un hijo nace, su mensaje no llegó. 

Y mientras hago fila para tu siguiente maravilla, te pido al menos por un rato:  quedate así, no crezcas más.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Tal vez imperceptible

La Suerte de Horacio

No estés conmigo